Sismo en Quito revela posible vulnerabilidad
Hasta la tarde del viernes pasado el sistema ECU-911 recibió 1.900 llamadas ciudadanas reportando daños de diferente magnitud en casas y edificios, especialmente de las parroquias rurales ubicadas cerca del epicentro del sismo en Calderón, en el norte de la urbe, y que permanecen en estado de emergencia.
Una de esas viviendas dañadas es la de Héctor Bastidas, en el sector de Pomasqui. Las paredes del primer piso se fisuraron por el sismo. Los técnicos del Municipio de Quito hicieron la revisión de la vivienda el jueves pasado.
A Bastidas le explicaron que una de las causas del daño es que la persona que la construyó “hizo demasiado largo el volado y no colocó los soportes necesarios”, por lo que los pisos superiores ejercieron presión sobre la planta baja durante el movimiento.
Flores indica que esta sería una de las consecuencias de la informalidad en la construcción de viviendas que afecta al 70 % de las 3,8 millones de unidades habitacionales que existen a nivel nacional.
“Incluso, algunas de las nuevas edificaciones que se hacen en el país, si bien toman en cuenta los parámetros sísmicos, el esquema estructural que se elabora no es el más adecuado para una zona de alto riesgo como la del Ecuador”, asevera Flores.
Por lo que la Camicon sugiere seguir modelos como el de “Chile, en el que el esquema estructural (de los edificios) se compone de muros sismorresistentes, los que han sido probados como los mejores mecanismos para zonas de alto riesgo sísmico”, expresa en un comunicado.
A esa situación se suman otros factores, como los años de construcción y materiales usados en las infraestructuras, por ejemplo, en el Centro Histórico de la ciudad.
Mauricio Rodas, alcalde de Quito, reconoce que hay mucho por hacer en temas como la aplicación de regulaciones más severas para la construcción y la adecuación de edificaciones que en varios sitios patrimoniales ya se ha aplicado desde el sismo de 1987, por la erupción del volcán Reventador.
El movimiento telúrico de la semana anterior, que se produjo a las 14:57, en pleno horario laboral, también evidenció que no todas las empresas e instituciones cuentan con un plan de evacuación o que, al menos, estos no funcionaron adecuadamente.
Juan Carlos Sotelo, experto en prevención del Cuerpo de Bomberos de Quito, considera que las entidades de socorro se activaron y actuaron de forma efectiva para asistir durante la emergencia, pero señala que se pudo ver una falta de preparación en la ciudadanía.
“Si bien estos eventos no son predecibles y pueden generar temor, las personas deben estar capacitadas para enfrentar este tipo de eventos. Es una responsabilidad compartida entre los cuerpos de socorro y ciudadanía, pero muchas veces los ciudadanos no quieren acudir o ser parte de simulacros aduciendo falta de tiempo o porque no los toman en serio”, manifiesta.
La falta de reacción de una parte de la ciudadanía ha llevado a plantear al Cabildo el inicio de un programa de información para que los quiteños conozcan los puntos seguros con los que cuenta la urbe y el desarrollo de simulacros en la ciudad, que está rodeada y atravesada por un sistema de fallas geológicas que la hacen vulnerable.
Luego del sismo se incrementó la difusión, en medios de comunicación, de medidas de seguridad que se deben aplicar en circunstancias de emergencia como la del martes pasado.
La Secretaría de Gestión de Riesgos (SGR) recuerda la existencia de una disposición para que los docentes enseñen y pongan en práctica los protocolos respectivos en casos de emergencia, de tal forma que los estudiantes puedan afrontar una contingencia.
Quito se encuentra asentada sobre una falla geológica que lleva su nombre, la cual genera que grandes masas de tierra interactúen, se muevan unas con otras lo cual provoca los sismos y mantiene la posibilidad de que ocurran otros
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