El tiempo promedio que un conductor necesita para reaccionar y no
chocar con el automóvil que tiene en frente es de tres segundos. La
industria de las telecomunicaciones se ha propuesto que en 2020, con los
carros conduciéndose de forma autónoma, ese tiempo se haya reducido a
un milisegundo. Es decir, los autos podrían ir uno más cerca del otro y,
por lo tanto, minimizar el problema del espacio limitado de las calles.
Eso
sólo será posible si la próxima generación de telecomunicaciones se
hace realidad, la 5G. Esta apunta no sólo a los teléfonos móviles, sino a
permear prácticamente cada aparato en el mundo, desde los sensores en
su parqueadero o su nevera hasta la maquinaria que opera una gran
multinacional minera. Podría decirse, es la tecnología de lo que
distintos sectores –incluido el reciente Foro Económico Mundial en
Medellín- llaman “la cuarta revolución industrial”. (Lea Colombia, en la cuarta revolución industrial).
El
tráfico y el número de dispositivos conectados serán tan altos que
desde ya la industria está debatiendo cómo optimizar las redes de
comunicaciones ya construidas y asuntos tan sencillos pero fundamentales
como por ejemplo la duración de una batería: si una ciudad requiere
sensores midiendo la calidad del aire o el tráfico las 24 horas del día
para que sea enviada en tiempo real, sin duda necesita unas buenas
baterías. (Lea Y ahora, la 5G).
La
discusión aterrizó esta semana en Bogotá, durante el sexto Congreso
Internacional de Espectro, organizado por la Agencia Nacional de
Espectro (ANE). Este lunes, se dieron cita representantes de los líderes
industriales de la discusión, como Intel, Huawei, Nokia, Samsung y
Ericsson. La conclusión podría ser que hay casi tanto consenso como
retos por cumplir. Hay acuerdo, por ejemplo, en que los intentos
comerciales a nivel mundial de esta tecnología podrían venir después del
2020. Países como Corea ya se encuentran haciendo ensayos.
También
es claro que para que todo eso suceda, se debe llegar a un acuerdo
sobre estándares técnicos (para que la infraestructura y los
dispositivos que fabrican empresas como las mencionadas puedan “hablar”
entre sí); definir, probablemente en 2019, qué “carriles” del espectro
radioeléctrico (las avenidas por las que viajan las telecomunicaciones)
se usarán para la 5G y, por lo tanto, tener reglas claras a niveles
regional y nacional para que los despliegues se puedan dar en cada país.
Según
Demetrio Rakitin, de Nokia (hoy fusionada con Alcatel-Lucent), quien
expuso el caso de los carros autónomos y el milisegundo de respuesta, el
despliegue de small cells (pequeñas antenas como por ejemplo pico y
microceldas), será necesario para sacarle provecho al potencial de la
5G. Las antenas que serán ideales para evitar interferencias y que
muchas personas estén conectadas a la vez asimismo harán emisiones de
menor alcance y menor capacidad para atravesar muros en comparación con
las actuales. Será necesario tener más antenas, pero mucho más
pequeñas, prácticamente camufladas.
Colombia recientemente dio un
primer paso en ese sentido, con la resolución 387 de 2016, en la que se
reglamenta lo dispuesto en el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018: que
pequeñas antenas (conocidas como picoceldas o microceldas) se puedan
desplegar fácilmente sin necesidad, por ejemplo, de una autorización
para el uso del suelo, debido a que no requieren de una obra civil para
su instalación. Esas antenas, sin embargo, apenas contemplan la
tecnología 4G. (Lea Menos trámites para instalación de antenas).
resumen;
Durante
el panel organizado por la ANE en Bogotá, los expertos reconocieron que
en países como los de Latinoamérica habrá retos en la implementación.
En la región, según el consorcio 5G Américas, apenas hay cerca de 16% de
penetración de 4G LTE. Por asuntos tan básicos como el poder
adquisitivo de los habitantes, la llegada de 5G podría ser más lenta que
en otras partes del mundo: si los países de la región no están
dispuestos a pagar tanto por los servicios como economías más
desarrolladas, la capacidad de inversión de los privados se verá
reducida.
Sin embargo, aseguran los expertos, las inversiones ya
hechas en las tecnologías anteriores (2G-4G) serán perfectamente
aprovechables, y es positivo que los países latinoamericanos estén dando
la discusión sobre las subastas de espectro radioeléctrico. Según
comentó el ministro TIC, David Luna, la puja por la banda de 700 MHz, la
más codiciada por los operadores, avanzará en las próximas semanas con
la publicación de un “borrador” de las condiciones.
comentario:
De acuerdo con
Martha Suárez, directora de la ANE, la apuesta práctica de las nuevas
tecnologías en sectores como el de transporte sin duda puede ayudar a
reducir las cerca de 1,25 millones de víctimas que al año dejan los
accidentes de tránsito. Asimismo, reconoce que entre los principales
retos está alcanzar altas velocidades en las conexiones pero con un uso
eficiente de la energía.
Facundo Fernández, responsable de
Ericsson para las relaciones con gobierno, resaltó la importancia del
despliegue de la tecnología. Según las cifras que presentó, un 10% más
de penetración de banda ancha tiene un impacto de 1% de crecimiento del
Producto Interno Bruto (PIB) de un país, mientras que doblar la
velocidad de internet genera un 0,3% de c
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